¿Quiere Israel entregar Gaza a Egipto?

Alto el fuego en Gaza. Una tregua tan fácil, conseguida en apenas una semana, demandada casi desde el principio por el propio Israel, cuyo gobierno dice estar satisfecho de los objetivos logrados a pesar de que no ha destruido todas las lanzadoras de los cohetes de Hamas, que por primera vez han llegado hasta Tel Aviv…

El acuerdo se parece al de hace cuatro años, cuando la situación desde el punto de vista israelí no era grave ni mucho menos. Aquello costó más de 1.400 vidas palestinas en tres semanas; esta vez han sido diez veces menos en ocho días. Es obvio que Israel se ha “contenido” y que la Operación Plomo Fundido del invierno de 2008-2009 fue una matanza indiscriminada.

Y esta vez, desde el principio de las negociaciones, con varios actores -Turquía, Qatar, Alemania y, sobre todo, Egipto y Estados Unidos- interesados en apartar a Hamas de la órbita de Irán, desde Israel se ha elogiado al presidente egipcio, el islamista Mohamed Morsi. ¿Por qué?

El Egipto de Mubarak, con su jefe de inteligencia el general Suleimán, obraba de mediador de paz y lo hacía a su propia conveniencia, naturalmente. Los gazatíes no tuvieron nunca mucho que agradecerle. En los últimos años, mantenía la frontera cerrada a pesar del inhumano bloqueo impuesto por Israel. Cuando, en una operación bien preparada, los palestinos reventaron el muro de la frontera de Rafah, pude llegar en unas horas, desde Israel hasta Egipto atravesando la franja en coche. La gente salía en masa a Egipto, compraba todo lo que necesitaba y luego regresaba a su casa. Algunos ni siquiera cruzaron la frontera por curiosidad: decían que no se les había perdido nada al otro lado; y lo cierto es que la Rafah egipcia era aún más pobre que la palestina

Entonces, y antes, me comentaron más de una vez y más de dos que el plan último de Israel, desde que evacuara sus tropas y sus colonos del territorio en el 2005, era “devolver” Gaza a Egipto. Eso significaría el fin de Palestina.

Lo que trasciende del acuerdo de alto el fuego es que Egipto asumiría más responsabilidades sobre Gaza, posiblemente animado por un crédito de 3.500 millones del FMI. El Egipto de los Hermanos Musulmanes del señor Morsi sigue siendo aliado de Estados Unidos, que continúa financiando a su ejército. Y Hamas responde a una rama de los Hermanos Musulmanes. A veces se ha dudado de Hamas aspirara a la unidad palestina; tal vez se contentara con dominar Gaza.

A Israel no le vendría mal librarse de Gaza -de la que sigue siendo responsable, bajo la ley internacional, en tanto que poder ocupante-, y que los egipcios se las compongan. ¡Fin del bla, bla, bla de los dos estados, palestino e israelí. La sometida Cisjordania quedaría como lo que es, una serie de bantustanes al estilo de la Sudáfrica del apartheid.

No es ninguna hipótesis absurda. Todo está bien teorizado y publicado, y la oportunidad se ha abierto con el nuevo gobierno de El Cairo. Hamas ya se ha despegado de Siria y ahora va a buscar el dinero a Doha en vez de a Damasco; falta que lo haga de Irán.

Es posible que este alto el fuego sea un paso en la entrega israelí de Gaza a Egipto.

Pero, ¿cómo preferirían vivir los palestinos de Gaza?

Anuncios

Estos días en Gaza

En los próximos días pueden pasar muchas cosas en Gaza, pero tengo la impresión de que el primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, ya ha conseguido lo que quería.
Un destacado intelectual de Gaza, médico por más señas, me decía cuatro años atrás que una de las cosas que aterraba a la sociedad israelí -secuestrada desde hace años por la misma clase político-militar- es que los palestinos hablen, que se expresen, que amenacen. Se dice que ahora, otra vez, Netanyahu utiliza la guerra (una guerra asimétrica que apenas merece tal nombre) con fines electorales, ante las votaciones de enero, de tal forma que la sangre de los gazatíes le sirvirá para demostrar que es capaz de proteger Israel. Pero más bien creo que su objetivo ha sido demostrar que los nuevos cohetes iraníes de Hamas son capaces de alcanzar Tel Aviv. Y con eso tiene más que suficiente.
En el invierno del 2008-2009 no se habló de alto el fuego hasta pasadas al menos tres semanas de ofensiva. Primero fueron bombardeos aéreos intensos, luego una invasión terrestre que dividió la Franja de Gaza en cinco partes. La comunidad internacional esa de la que hablamos siempre no levantó una ceja hasta que se llegó al millar de muertos. Al final, fueron unos 1.400 palestinos… y, si no recuerdo mal, trece israelíes. Esta vez se ha hablado de tregua apenas pasados seis días, y todo el mundo parece tener gran interés, Israel en primer lugar: una invasión terrestre sería una acción impopular, según parece que indican las encuestas; y acabar con todas las lanzaderas de cohetes de Hamas a lo mejor no conviene. Por otra parte, si hace cuatro años las fronteras de Gaza permanecieron cerradas durante toda la operación Plomo Fundido y los periodistas sólo conseguimos entrar (desde Egipto) para levantar acta de la destrucción y las matanzas, esta vez no es el caso.
A diferencia de entonces, está en el interés de todos, Israel, Egipto, Qatar (que es el nuevo actor en la zona), Turquía, Estados Unidos…, detener la matanza. Cada uno con sus razones. Por parte de Hamas no lo sé. Como me decía un colega de fatigas en Gaza, estos tipos dan miedo. Empezaron por comprar a la gente, por ponerles velo a las mujeres, por fomentar la delación, por ocupar todo el espacio público. Y no les importa sacrificar cuantas vidas hagan falta en aras de sus grandiosos fines.
En enero de 2009, se podía ver el socavón dejado por un proyectil israelí a escasos metros de la casa de Mahmud Zahar, el jefe más duro de Hamas. Ni le mataron (tal vez ya estuviera escondido en el sótano del hospital Al Shifa) ni le destruyeron la vivienda. ¿Por qué?
La inmoralidad de unos y otros -y el hecho de ser víctimas de la ocupación, el bloqueo, los bombardeos… no disculpa a los hombres de Hamas- se supera con cada nuevo episodio.
Esta vez no estoy en Gaza, y no se si querría estar. Tengo un nudo en el estómago.