La justicia (universal) en España es un cachondeo

Hu y Jiang

Si ya es difícil que por ahí fuera se tomen en serio este país, la justicia española pone además mucho de su parte: un día inhabilita al juez Garzon, otro día hace un papelón lamentable ante Estrasburgo con la doctrina Parot, y ahora dicta orden de detención contra dos ex presidentes chinos, dos, Jiang Zemin y el que le sucedió, Hu Jintao.

Dejemos aparte los casos que aquí todos conocemos pero que no trascienden demasiado al extranjero, ya no se si para bien o para mal. A la justicia española se la ha conocido en los últimos casi veinte años por impulsar la jurisdicción universal primero -con los procesos contra las juntas militares argentinas y contra Augusto Pinochet- y por machacarla acto seguido, independientemente de quién estuviera en el gobierno, lo cual habrá que entender como una buena prueba de la independencia del poder judicial, ¿no?

Se nos dice que la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Nacional ha encontrado un resquicio legal para acusar a dos expresidentes chinos, dos, más un ex primer ministro y otros dos capitostes, de genocidio y no se cuántas cosas más en Tíbet. No seré yo quien niegue lo que hayan hecho los chinos en ese país -de lo cual nadie presta atención, porque ya está la gente de Hollywood que los defiende-. Lo sangrante es que el hueco legal que la Audiencia ha encontrado es el hecho de que uno de los querellantes es español: el jefe de la Casa de Tíbet en Barcelona, que es un lama del exilio.

¿Por qué es sangrante? Porque en el 2009 se reformó a toda prisa la Ley Orgánica del Poder Judicial, un solo artículo en concreto, para cargarse el principio de jurisdicción universal que precisamente era un ejemplo que impulsaba el Tribunal Penal Internacional (el TPI, lamentablemente, sólo procesa militares africanos de capitán para abajo y cosas así, como los Gadafi, pero el principio de justicia estaba sentado). Se reformó a toda prisa porque estaba prosperando una querella interpuesta por el Centro Palestino de Derechos Humanos, que dirige, no se si todavía, en Gaza el doctor Rahi, un abogado y luchador correoso al que he tenido el gusto de conocer. Los acusados eran el ex ministro de Defensa israelí Beniamin Ben Eliezer, el ex jefe de los servicios secretos Shin Bet y luego jefe de la seguridad interior Avi Dichter, y algunos personajes más. Y la acusación era casi simbólica, dada la desmesura del castigo que Israel inflige a los palestinos: la muerte de catorce civiles en un bombardeo cuyo objetivo era un jefe de Hamas en Gaza.

La embajada israelí vociferó -como hace por costumbre ante cualquier cosa, y ante esta todavía más- y el ministro Moratinos prometió al gobieno israelí que se arreglaría el asunto y se modificaría la ley. Así está publicado. Y así e hizo.

No hubo manera de llevar adelante el caso de Guatemala, contra Ríos Mont, Romeo Lucas y Mejía Victores, ni el de Ruanda por la muerte de religiosos y cooperantes españoles a manos de tipos que -según Amnistía Internacional- ahora trabajan para la ONU; ni el de José Couso, ni el de los jesuítas de El Salvador, que también eran españoles, ¡en 1989!, ni el de los vuelos de la CIA que pasaban por España… Sin embargo, se modificó la ley para que la justicia universal sólo se pueda aplicar si hay españoles implicados, lo que liquidaba el tema israelí. O si, no se lo pierdan, da la casualidad de que el acusado ¡se encuentra en España!

Esto es lo que ha beneficiado al lama Thubten Wangchen, que es español. Vamos a ver si es posible que este principio puede ser aprovechado por palestinos españoles sin importar si han sido represaliados o no, pues el mencionado lama no lo fue nunca en su propia persona más allá del exilio de su familia. Vamos a ver si se puede aprovechar el resquicio. Igual no está todo perdido. La causa por los bombardeos de Gaza del 2008, que mataron a 1.500 personas y causaron una destrucción enorme de la que fui testigo, sigue esperando.

Porque, mientras la Audiencia se curraba el auto tibetano, visitaba Madrid nada menos que el señor Avi Dichter sin ningún problema, y El País le entrevistaba para que se desahogara contra Irán, sin mencionar siquiera que había sido objeto de una querella en España… ¡Y se le podría haber aplicado la ley, en teoría! Casi al mismo tiempo, Artur Mas se atrevía a visitar Jerusalén Este, territorio bajo ocupación. Pero ya se sabe de las querencias de la Cataluña oficial. El Tíbet es una de ellas, por cierto.

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Para (intentar) entender lo de Siria / 3. El misil que le falta a Bashar el Asad

(Publicado en La Vanguardia el 6 de Septiembre de 2013)

VladímirPutin ha despejado una incógnita en San Petersburgo: Rusia, principal proveedora de armas a Siria, suspende el envío del sistema de misiles S-300 a Bashar el Asad… aunque ya estaba medio pagado. El sistema S-300 es el equivalente ruso del Patriot estadounidense, misiles de medio-largo alcance capaces de interceptar en pleno vuelo misiles de crucero y aviones de combate; es decir, el mayor obstáculo para el pretendido ataque de Barack Obama a Siria con los Tomahawk. EE.UU. y la OTAN tienen instalados misiles Patriot en Jordania y Turquía.

No se trataba de un misterio, pero en los últimos meses rusos y sirios dejaron margen para la especulación. A finales de mayo, inmediatamente después de que la Unión Europea levantara el embargo de armas a Siria (para apoyar legalmente a los rebeldes), Bashar el Asad dijo que había recibido ya el primer envío de S-300. Rusia afirmó entonces que los S-300 serían “un factor estabilizador”, a lo que Israel respondió amenazando con atacar Siria.

Rusia se desdijo, asegurando que, aunque seguía vigente el contrato (por mil millones de dólares, firmado en el 2011 pero antes de la guerra), la entrega se retrasaba hasta el 2014. Más aún, tras el ataque químico del pasado 21 de agosto, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, dejó muy claro que Rusia no iba a “entrar en guerra con nadie”. Rusia ha ido evacuando, a lo largo de esta guerra, a sus ciudadanos en Siria, incluido el personal de la base naval de Tartus. Si el S-300 estuviera ya en el país, según el protocolo habitual tendría que ser manejado al principio por los expertos rusos hasta que el cliente sirio estuviera entrenado. Eso sería como entrar directamente en la guerra, y si un ataque norteamericano a una de estas baterías provocara bajas rusas, eso podría ser casus belli.

La agencia rusa Ria-Novosti ha confirmado las palabras de Putin en el sentido de que los componentes entregados -supuestamente en mayo- no son suficientes para poner en marcha una batería de defensa antiaérea. Tampoco Damasco podría haber obtenido el sistema a través de Irán porque Rusia incumplió este mismo tipo de contrato con Teherán y no le envió los S-300. Moscú aplicó el embargo de armas dictado por las sanciones de la ONU contra Irán y suspendió el acuerdo, lo que llevó al Gobierno iraní a denunciar a Rusia ante el Tribunal Internacional de Arbitraje de Ginebra. Los iraníes están desarrollando su propio equivalente al S-300, pero queda lejos de estar listo.

Los planes de intervención en Siria se empezaron a barajar en el Pentágono por orden de Obama oficialmente en marzo del 2012. El esquema inicial era parecido al que se aplicó en Libia en el 2011: imponer una zona de exclusión aérea y abrir corredores para las fuerzas rebeldes. Sin embargo, según explicó al Senado el jefe de Estado Mayor, el general Dempsey, lograr la superioridad aérea en Siria costaría “un periodo de tiempo prolongado y un gran número de aeronaves”, cientos de aviones. Siria no es Libia. La aviación de El Asad es tan obsoleta e ineficiente como lo era la de Gadafi, pero su defensa antiaérea integrada es aparentemente mejor y más numerosa. El primer día de bombardeo de la OTAN sobre Libia se lanzó un centenar de misiles Tomahawk. En el caso de un ataque sostenido a Siria se suma otro problema: es necesaria la colaboración de las fuerzas de tierra para la identificación de objetivos móviles y las comunicaciones. En el caso sirio, ¿en quién hay que confiar?

Todo esto daría sentido a la opción de operación “limitada” a que se ha referido Obama. Existe el precedente de septiembre del 2007, cuando la aviación israelí atacó una supuesta instalación nuclear en Siria, bloqueando la defensa electrónica y los radares durante un breve periodo de tiempo.

Pero queda otro problema. Lo que los rusos sí han tenido tiempo de enviar a Siria es el sistema antibuque Bastión, instalado en la costa pero móvil, que está equipado con misiles supersónicos P-800 Yajont, lo bastante potentes como para hundir un barco a más de 300 kilómetros de distancia. Naturalmente, la Armada de EE.UU., desde cuyos navíos se lanzarían los Tomahawk contra Siria, dispone del sistema antimisil Aegis para protegerse, pero se supone que el misil Yajont está diseñado precisamente para contrarrestarlo…

Ex jefazos de la ONU denuncian el ataque a Siria

Varios ex jefazos de la ONU denuncian en una carta los planes de ataque a Siria y los argumentos más que dudosos con los que pretenden justificarla. De paso, dicen cuatro verdades. Ya era hora de una cosa así, pero ojalá no fueran antiguos jefes sino los actuales (la fidelidad a unos sueldos fantásticos, ya se sabe…).
Aquí va la carta:

ALEGATO POR LA PAZ

Los tambores de guerra vuelven a resonar una vez más en Oriente Próximo, esta vez con la posibilidad de un inminente ataque a Siria después del supuesto uso de armas químicas por parte de su gobierno. Precisamente en momentos de crisis como estos es cuando los argumentos en favor de la paz son más claros y obvios.

En primer lugar, no tenemos pruebas solidas de que el gobierno sirio haya utilizado armas químicas. Aunque los gobiernos occidentales hubieran proporcionado pruebas, tendríamos que permanecer escépticos recordando los muchos incidentes falsos o fabricados utilizados para justificar el precipitarse a la guerra: el incidente del Golfo de Tonkin, la masacre de las incubadoras de Kuwait, la masacre de Racak en Kosovo, las armas iraquíes de destrucción masiva y la amenaza de una masacre en Bengasi. Vale la pena recordar que las pruebas que indicaban que el gobierno sirio había utilizado armas químicas fueron proporcionadas a Estados Unidos por la inteligencia israelí http://www.theguardian.com/world/2013/aug/28/israeli-intelligence-intercepted-syria-chemical-talk
, que no es exactamente un actor neutral.

Aunque en esta ocasión las pruebas fueran auténticas, esto no legitimaría una acción unilateral por parte de nadie. Todavía se necesita la autorización del Consejo de Seguridad para una acción militar. Quienes se lamentan de su “inacción” deberían recordar que la oposición china y rusa a la intervención en Siria se debe en parte al abuso por parte de las potencias occidentales de la Resolución del Consejo de Seguridad sobre Libia para llevar a cabo un “cambio de régimen” en ese país. Lo que se denomina la “comunidad internacional”, que desea atacar Siria, se reduce a dos países (Estados Unidos y Francia) de los casi doscientos que existen en el mundo. No es posible respetar el derecho internacional sin respetar la opinión decente del resto de la humanidad.

Aunque se autorizara y llevara a cabo una acción militar, ¿qué conseguiría? No se pueden controlar seriamente las armas químicas sin tropas de tierra, lo que nadie considera una opción realista después de los desastres de Iraq y Afganistán. Occidente no tiene un aliado verdadero y fiable en Siria. Los yihadistas que luchan contra el gobierno no siente más amor por Occidente que aquellos que asesinaron al embajador estadounidense en Libia. Una cosa es tomar el dinero y las armas de un país y otra muy diferente es ser su genuino aliado.

Los gobiernos sirio, iraní y ruso han hecho propuestas de negociación que han sido tratadas despectivamente por Occidente. Aquellas personas que afirman “no podemos hablar o negociar con Assad” olvidan que se dijo lo mismo del Frente de Liberación Nacional de Argelia, de Ho Chi Minh, Mao, la Unión Soviética, la OLP, el IRA, ETA, Mandela y el CNA, y muchas guerrillas en América Latina. La cuestión no es si se habla o no con la otra parte, sino después de cuántas muertes innecesarias se acepta hacerlo.

La época en la que Estados Unidos y los pocos aliados que le quedaban actuaban como policía global ha quedado atrás. El mundo se está volviendo más multipolar y los pueblos del mundo quieren más soberanía, no menos. La mayor transformación social del siglo XX ha sido la descolonización y Occidente debería adaptarse al hecho de que no tiene ni el derecho ni la competencia ni los medios de gobernar el mundo.

No existe un lugar en el que la estrategia de guerras interminables haya fracasado más miserablemente que en Oriente Próximo. A largo plazo, el derrocamiento de Mossadegh en Irán, la aventura del Canal de Suez, las muchas guerras israelíes, las dos Guerras del Golfo, las amenazas constantes y las sanciones asesinas contra Iraq y ahora contra Irán, la intervención en Libia no han conseguido nada más que aumentar las masacres, el odio y el caos. Sin un cambio radical de política Siria solo puede ser otro fracaso para Occidente.

El verdadero valor no consiste en lanzar misiles crucero simplemente para hacer gala de un poder militar que se ha vuelto cada vez más ineficaz. El verdadero valor reside en romper radicalmente con esta lógica mortífera y, en vez de ello, obligar a Israel a negociar de buena fe con los palestinos, convocar una Segunda Conferencia de Ginebra sobre Siria y discutir con los iraníes su programa nuclear de forma honesta teniendo en cuenta la legítima seguridad y los intereses de Irán.

La reciente votación del Parlamento británico en contra de la guerra así como las reacciones en los medios sociales reflejan un giro generalizado de la opinión pública. En Occidente estamos cansados de guerras y estamos dispuestos a unirnos a la verdadera comunidad internacional en exigir un mundo basado en la Carta de las Naciones Unidas, la desmilitarización, el respeto a la soberanía nacional y la igualdad de todas las naciones.

Los pueblos de Occidente también exigen ejercer su derecho a la autodeterminación: si hay que emprender guerras, se debe hacer basándose en debates abiertos y teniendo en cuenta las preocupaciones que afectan directamente a nuestra seguridad nacional y no en una mal definida noción de “derecho de injerencia” que se puede manipular y falsear fácilmente.

Está en nosotros y nosotras obligar a nuestros políticos a respetar este derecho a la autodeterminación.

Por la paz y en contra de la intervención.

Firmas:

Dr Hans Christof Graf von Sponeck, Secretario General adjunto de la ONU, y Coordinador Humanitario de la ONU para Iraq 1998 – 2000.

Dr. Denis J. Halliday, Secretario General adjunto de la ONU 1994-98

Dr. Saïd Zulficar, funcionario de la UNESCO 1967 to 1996, Director de la División del Patrimonio Cultural 1992 -1996

Dr. Samir Radwan, Fonctionnaire OIT de 1979 à 2003. Conseiller du Directeur général de l’OIT sur les politiques de développement de 2001 à 2003. Ministre égyptien des Finances de janvier à juillet 2011.

Dr. Samir Basta, directeur du bureau régional pour l’Europe de l’Unicef (1990 à 1995). Directeur Bureau d’Evaluation de l’UNICEF (1985-1990)

¿Cuánto vale un muerto egipcio?

¿Cuánto vale un muerto egipcio? ¿O un egipcio muerto? Más bien poco. Y se trata de un islamista, nada de nada. Este es el mensaje que nos están colando los medios, que funcionan con piloto automático según lo que digan o, en este caso, dejen de decir en Washington y en Bruselas. Esta misma noche, al cabo de día y medio de las matanzas de El Cairo, el Ministerio de Salud egipcio revisaba el número de muertos el miércoles en todo el país. De 149 pasó a 578 y luego a 638. Los heridos son 3.994, parece que ni uno más ni uno menos. ¿Y qué han dicho Washington y Bruselas? Pues han “condenado” la “violencia”. Y la prensa -así corresponde en estos casos- presenta la situación en Egipto como un enfrentamiento entre dos bandos, el ejército y los islamistas.
Los Hermanos Musulmanes y sus seguidores llevaban seis semanas de sentada en dos grandes campamentos en un barrio periférico de El Cairo. Los francotiradores del gobierno golpista ya les habían matado a 50 personas. Sí, ha habido violencia también por parte de radicales islamistas, pero allí seguían, pacíficamente.
En Egipto hubo un golpe de Estado el 3 de julio que no se ha querido reconocer. ¿Era el presidente Mohamed Morsi un demócrata? No. ¿Había sido elegido en las urnas y por tanto era legítimo? Sí. ¿Las manifestaciones contra él estaban justificadas? También.
Alguien tan poco sospechoso de simpatizar con los islamitas como el ex ministro israelí y ex embajador en España Shlomo Ben Ami decía en Barcelona, inmediatamente después del golpe, que se estaba enviando un mensaje peligroso al islamismo político, el mensaje de que nunca podrá alcanzar el poder por medios pacíficos. Ben Ami lo sabe muy bien, porque su propio gobierno se ocupó de someter a los habitantes de Gaza al más cruel de los bloqueos por el hecho de haber votado en masa a Hamas, que por cierto forma parte de los Hermanos Musulmanes.
Inmediatamente después de la masacre, hemos podido escuchar, por ejemplo, a Javier Solana, un experto en dedicar mucho tiempo a hablar para decir muy poco o nada, abundando en la teoría del enfrenamiento y diciendo que, al fin y al cabo, los militares que mandan ahora en Egipto ya no son los de Mubarak sino tipos más jóvenes. Menos mal, pues…
Bernardino León, uno de los diplomáticos españoles más reputados pero cuyo papel como enviado de la Unión Europea para el sur del Mediterráneo no soy capaz de valorar, estuvo tratando de gestar un acuerdo entre el gobierno cívico-militar (es decir, militar) y los Hermanos Musulmanes hasta el último momento. Y de impedir el asalto a los campamentos islamistas. Con él estaban el enviado de Estados Unidos William Burns y los ministros del ramo de Qatar (gran apoyo de los Hermanos) y los Emiratos Árabes Unidos.
¿Habrá represalias contra los gorilones egipcios? No. Washington no quiere comprometer sus relaciones con Egipto, que son y han sido sempre relaciones con sus militares, a pesar de que bendijera el derrocamiento de Mubarak y -pactos mediante- la victoria electoral de Morsi. La alianza con Israel está por encima de todo y la protección del estado hebreo -una protección casi de estilo mafioso- se paga en El Cairo.
Por lo tanto, y en consecuencia con la postura norteamericana, las represalias, o posibles sanciones económicas, por parte de la Unión Europea “no son una opción”, salvo si lo que está ocurriendo significa una “reversión” en una transición democrática. Así lo ha dicho Bernardino León. Es decir, rodear con la policía y el ejército un campamento de miles de civiles que llevan a cabo una protesta pacífica y matar a tiros a doscientas personas, que es lo que ocurrió en la explanada de la mezquita de Rabaa el Adauiya, no es una “reversión” en una transición democrática. ¿Queda claro?

¿Quiere Israel entregar Gaza a Egipto?

Alto el fuego en Gaza. Una tregua tan fácil, conseguida en apenas una semana, demandada casi desde el principio por el propio Israel, cuyo gobierno dice estar satisfecho de los objetivos logrados a pesar de que no ha destruido todas las lanzadoras de los cohetes de Hamas, que por primera vez han llegado hasta Tel Aviv…

El acuerdo se parece al de hace cuatro años, cuando la situación desde el punto de vista israelí no era grave ni mucho menos. Aquello costó más de 1.400 vidas palestinas en tres semanas; esta vez han sido diez veces menos en ocho días. Es obvio que Israel se ha “contenido” y que la Operación Plomo Fundido del invierno de 2008-2009 fue una matanza indiscriminada.

Y esta vez, desde el principio de las negociaciones, con varios actores -Turquía, Qatar, Alemania y, sobre todo, Egipto y Estados Unidos- interesados en apartar a Hamas de la órbita de Irán, desde Israel se ha elogiado al presidente egipcio, el islamista Mohamed Morsi. ¿Por qué?

El Egipto de Mubarak, con su jefe de inteligencia el general Suleimán, obraba de mediador de paz y lo hacía a su propia conveniencia, naturalmente. Los gazatíes no tuvieron nunca mucho que agradecerle. En los últimos años, mantenía la frontera cerrada a pesar del inhumano bloqueo impuesto por Israel. Cuando, en una operación bien preparada, los palestinos reventaron el muro de la frontera de Rafah, pude llegar en unas horas, desde Israel hasta Egipto atravesando la franja en coche. La gente salía en masa a Egipto, compraba todo lo que necesitaba y luego regresaba a su casa. Algunos ni siquiera cruzaron la frontera por curiosidad: decían que no se les había perdido nada al otro lado; y lo cierto es que la Rafah egipcia era aún más pobre que la palestina

Entonces, y antes, me comentaron más de una vez y más de dos que el plan último de Israel, desde que evacuara sus tropas y sus colonos del territorio en el 2005, era “devolver” Gaza a Egipto. Eso significaría el fin de Palestina.

Lo que trasciende del acuerdo de alto el fuego es que Egipto asumiría más responsabilidades sobre Gaza, posiblemente animado por un crédito de 3.500 millones del FMI. El Egipto de los Hermanos Musulmanes del señor Morsi sigue siendo aliado de Estados Unidos, que continúa financiando a su ejército. Y Hamas responde a una rama de los Hermanos Musulmanes. A veces se ha dudado de Hamas aspirara a la unidad palestina; tal vez se contentara con dominar Gaza.

A Israel no le vendría mal librarse de Gaza -de la que sigue siendo responsable, bajo la ley internacional, en tanto que poder ocupante-, y que los egipcios se las compongan. ¡Fin del bla, bla, bla de los dos estados, palestino e israelí. La sometida Cisjordania quedaría como lo que es, una serie de bantustanes al estilo de la Sudáfrica del apartheid.

No es ninguna hipótesis absurda. Todo está bien teorizado y publicado, y la oportunidad se ha abierto con el nuevo gobierno de El Cairo. Hamas ya se ha despegado de Siria y ahora va a buscar el dinero a Doha en vez de a Damasco; falta que lo haga de Irán.

Es posible que este alto el fuego sea un paso en la entrega israelí de Gaza a Egipto.

Pero, ¿cómo preferirían vivir los palestinos de Gaza?

Estos días en Gaza

En los próximos días pueden pasar muchas cosas en Gaza, pero tengo la impresión de que el primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, ya ha conseguido lo que quería.
Un destacado intelectual de Gaza, médico por más señas, me decía cuatro años atrás que una de las cosas que aterraba a la sociedad israelí -secuestrada desde hace años por la misma clase político-militar- es que los palestinos hablen, que se expresen, que amenacen. Se dice que ahora, otra vez, Netanyahu utiliza la guerra (una guerra asimétrica que apenas merece tal nombre) con fines electorales, ante las votaciones de enero, de tal forma que la sangre de los gazatíes le sirvirá para demostrar que es capaz de proteger Israel. Pero más bien creo que su objetivo ha sido demostrar que los nuevos cohetes iraníes de Hamas son capaces de alcanzar Tel Aviv. Y con eso tiene más que suficiente.
En el invierno del 2008-2009 no se habló de alto el fuego hasta pasadas al menos tres semanas de ofensiva. Primero fueron bombardeos aéreos intensos, luego una invasión terrestre que dividió la Franja de Gaza en cinco partes. La comunidad internacional esa de la que hablamos siempre no levantó una ceja hasta que se llegó al millar de muertos. Al final, fueron unos 1.400 palestinos… y, si no recuerdo mal, trece israelíes. Esta vez se ha hablado de tregua apenas pasados seis días, y todo el mundo parece tener gran interés, Israel en primer lugar: una invasión terrestre sería una acción impopular, según parece que indican las encuestas; y acabar con todas las lanzaderas de cohetes de Hamas a lo mejor no conviene. Por otra parte, si hace cuatro años las fronteras de Gaza permanecieron cerradas durante toda la operación Plomo Fundido y los periodistas sólo conseguimos entrar (desde Egipto) para levantar acta de la destrucción y las matanzas, esta vez no es el caso.
A diferencia de entonces, está en el interés de todos, Israel, Egipto, Qatar (que es el nuevo actor en la zona), Turquía, Estados Unidos…, detener la matanza. Cada uno con sus razones. Por parte de Hamas no lo sé. Como me decía un colega de fatigas en Gaza, estos tipos dan miedo. Empezaron por comprar a la gente, por ponerles velo a las mujeres, por fomentar la delación, por ocupar todo el espacio público. Y no les importa sacrificar cuantas vidas hagan falta en aras de sus grandiosos fines.
En enero de 2009, se podía ver el socavón dejado por un proyectil israelí a escasos metros de la casa de Mahmud Zahar, el jefe más duro de Hamas. Ni le mataron (tal vez ya estuviera escondido en el sótano del hospital Al Shifa) ni le destruyeron la vivienda. ¿Por qué?
La inmoralidad de unos y otros -y el hecho de ser víctimas de la ocupación, el bloqueo, los bombardeos… no disculpa a los hombres de Hamas- se supera con cada nuevo episodio.
Esta vez no estoy en Gaza, y no se si querría estar. Tengo un nudo en el estómago.

España compra armas israelíes… y se retira de Líbano

Al mismo tiempo que una oportuna filtración al diario El País adelanta un recorte de 20.000 empleos en el conjunto de las Fuerzas Armadas –es decir, un anuncio de más parados-, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, presenta la retirada de la mitad del contingente español en el sur de Líbano como una medida de ahorro.

Lo primero es inevitable, en España como en todo el bloque de la OTAN, por exigencias de modernización y de eficiencia. Y no es nada nuevo.  Lo segundo es incierto: del millar de efectivos en Líbano, doscientos ya han dejado la misión de la ONU (FINUL), con lo cual sólo hay que retirar trescientos, y me temo   que este “ahorro” tiene más que ver con el Tribunal de Cuentas que con los gastos de un ministerio que carga al erario público con una deuda de 27.000 millones de euros.

Mientras tanto -y sin que haya precisamente un vínculo político con lo anterior- Defensa se gasta gasta 7,2 millones de euros en una partida de morteros de última generación fabricados por una empresa de Israel, Elbit Systems. A finales de junio se entregó la primera media docena, que son montados en todoterrenos de la firma Urovesa, la de los camiones Uro, ya saben… Se trata del mortero autónomo Cardom, que dispara granadas de 81 mm (España optó por el calibre pequeño; el grande es de 120 mm). El mortero es un arma temible, y este aún más (pueden verlo en acción, y hacerse una idea, en http://www.armyrecognition.com ). Desde luego, en Líbano, donde la misión militar es de pura observación, el artefacto no hace ninguna falta. En lo que respecta a Afganistán, se supone que nos vamos a retirar.

Pero el contrato data de noviembre de 2011, y no es cuestión de echarse atrás. Veamos los números. El presupuesto de Defensa se redujo un 9,1 % en los presupuestos de 2012, quedando en 6.316 millones de euros con 44 céntimos. Con 600 millones menos, no se van a poder pagar deudas. Este año al parecer sólo cobrará, y poco, el consorcio EADS por el programa Eurofighter y el del avión de transporte AM400.

Sin embargo, en marzo pasado, el gobierno autorizó al ministerio a contratar vía crédito por valor de 623,8 millones. De esta cantidad, 277,2 millones se dedicarían a las misiones de paz en el extranjero durante el primer trimestre del año.

A primeros de julio, un informe del Tribunal de Cuentas señalaba la “falta de rigor y realismo” en los presupuestos de las misiones de paz y una gestión de éstos “extraordinariamente laboriosa, confusa y formalmente irregular”. Era una manera elegante de llamar la atención sobre la grave distorsión que supone el hecho de que casi todo el dinero destinado a la guerra de Afganistán, la persecución de piratas-pescadores en el Índico, o los paseos a lo largo de la frontera entre Líbano e Israel no sale del presupuesto del Ministerio de Defensa sino de créditos con cargo al Fondo de Contingencia de los presupuestos generales del Estado.

El Tribunal de Cuentas se fija en que en 2009 el crédito inicial para las misiones (Afganistán, Líbano, Operación Atalanta en Somalia…) era de 14,3 millones y el crédito final fue de 713,5 millones. La diferencia es asombrosa… Y lo mismo en 2010: de 14,3 millones a 787,9 millones. Pero es que en los años anteriores, 2007 y 2008 ocurrió lo mismo, con la particularidad de que a medida que se reducía cada año el crédito inicial aumentaba la parte del Fondo de Contingencia, el cual durante cuatro años superó de largo los 600 millones. Según un informe de Paulina Correa, de la Universidad Rey Juan Carlos, entre 2005 y 2009 un 20% del Fondo de Contingencia se lo comió Defensa bajo esos conceptos.

Entre Defensa y las Fuerzas Armadas hay, además, un “desproporcionado número de órganos de contratación”, dijo el Tribunal de Cuentas. Cabe imaginar el despropósito

Al cabo de cuatro días de conocerse el informe del Tribunal, el consejo de ministros recortaba 20,68 millones de euros sobre esos créditos, equivalentes al 3,4% de esos 600 millones, catalogados como de no disponibilidad, que recaen sobre las misiones de paz. El Ministerio de Defensa no ha informado de si esa cantidad se corresponde con el ahorro que supone la retirada de tropas.

Respecto a las evaluaciones del Tribunal de Cuentas, se desconoce cuáles son otras “irregularidades” que señala, las del convenio entre Defensa y la empresa pública Navantia: “Irregularidades formales y materiales, tanto en su procedimiento de elaboración como en su régimen económico”. La Armada española es el principal cliente de Navantia. De entrada, este año Defensa no pagará nada de lo que debe a Navantia por los programas de modernización (una fragata, un submarino…, cosas así).

Pedro Morenés se preocupó de advertir a las empresas españolas que, tal como están las cosas, “no pueden depender exclusivamente de su cliente tradicional –el Ministerio- o de los programas multinacionales de los que España forma parte”. Es decir, búsquense la vida porque no podemos pagar. Las empresas del sector son unas 400, según datos de Infodefensa, y representan unos 20.000 empleos directos (es curioso, tantos como se van a perder en el rumoreado recorte “por tierra, mar y aire”).

A propósito de los morteros de 7,2 millones de euros, el contrato con Israel conllevó protestas ante el ministerio y ante los tribunales por parte de la firma Expal –que ha exportado sus propios artefactos a Italia, por ejemplo- al quedarse fuera de concurso. El producto israelí salía más económico.

Aunque lleva desde 1996 vinculado al Ministerio de Defensa, Pedro Morenés es un hombre de empresa. Sabe, pues, de lo que habla. Cuando asumió la cartera era el hombre en España de MBDA, fabricante de misiles, y había dejado Instalaza SA, la firma de Zaragoza que producía de bombas de racimo y de la que fue consejero hasta marzo del 2009. Esta munición (que es de mortero, precisamente) quedó prohibida en el convenio de Dublín de diciembre de 2008. En abril de 2011 fue encontrada en la ciudad libia de Misrata, durante el duro asedio de las tropas de Gadafi. Instalaza reclamó al Gobierno español 40 millones de euros en concepto de lucro cesante debido a la prohibición internacional. Tanto el gobierno del PSOE como el del PP, que se sepa, rechazaron la petición.

“Mientras determinados países incrementan sus presupuestos de Defensa de manera exponencial, nosotros los estamos disminuyendo de manera alarmante”, sostiene el ministro. No es tanto así… Ni lo primero ni lo segundo. Defensa es el quinto ministerio menos afectado por los recortes. Eso sí, todos sus funcionarios, y los miembros de las Fuerzas Armadas se quedarán este año sin la extra de Navidad.