España compra armas israelíes… y se retira de Líbano

Al mismo tiempo que una oportuna filtración al diario El País adelanta un recorte de 20.000 empleos en el conjunto de las Fuerzas Armadas –es decir, un anuncio de más parados-, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, presenta la retirada de la mitad del contingente español en el sur de Líbano como una medida de ahorro.

Lo primero es inevitable, en España como en todo el bloque de la OTAN, por exigencias de modernización y de eficiencia. Y no es nada nuevo.  Lo segundo es incierto: del millar de efectivos en Líbano, doscientos ya han dejado la misión de la ONU (FINUL), con lo cual sólo hay que retirar trescientos, y me temo   que este “ahorro” tiene más que ver con el Tribunal de Cuentas que con los gastos de un ministerio que carga al erario público con una deuda de 27.000 millones de euros.

Mientras tanto -y sin que haya precisamente un vínculo político con lo anterior- Defensa se gasta gasta 7,2 millones de euros en una partida de morteros de última generación fabricados por una empresa de Israel, Elbit Systems. A finales de junio se entregó la primera media docena, que son montados en todoterrenos de la firma Urovesa, la de los camiones Uro, ya saben… Se trata del mortero autónomo Cardom, que dispara granadas de 81 mm (España optó por el calibre pequeño; el grande es de 120 mm). El mortero es un arma temible, y este aún más (pueden verlo en acción, y hacerse una idea, en http://www.armyrecognition.com ). Desde luego, en Líbano, donde la misión militar es de pura observación, el artefacto no hace ninguna falta. En lo que respecta a Afganistán, se supone que nos vamos a retirar.

Pero el contrato data de noviembre de 2011, y no es cuestión de echarse atrás. Veamos los números. El presupuesto de Defensa se redujo un 9,1 % en los presupuestos de 2012, quedando en 6.316 millones de euros con 44 céntimos. Con 600 millones menos, no se van a poder pagar deudas. Este año al parecer sólo cobrará, y poco, el consorcio EADS por el programa Eurofighter y el del avión de transporte AM400.

Sin embargo, en marzo pasado, el gobierno autorizó al ministerio a contratar vía crédito por valor de 623,8 millones. De esta cantidad, 277,2 millones se dedicarían a las misiones de paz en el extranjero durante el primer trimestre del año.

A primeros de julio, un informe del Tribunal de Cuentas señalaba la “falta de rigor y realismo” en los presupuestos de las misiones de paz y una gestión de éstos “extraordinariamente laboriosa, confusa y formalmente irregular”. Era una manera elegante de llamar la atención sobre la grave distorsión que supone el hecho de que casi todo el dinero destinado a la guerra de Afganistán, la persecución de piratas-pescadores en el Índico, o los paseos a lo largo de la frontera entre Líbano e Israel no sale del presupuesto del Ministerio de Defensa sino de créditos con cargo al Fondo de Contingencia de los presupuestos generales del Estado.

El Tribunal de Cuentas se fija en que en 2009 el crédito inicial para las misiones (Afganistán, Líbano, Operación Atalanta en Somalia…) era de 14,3 millones y el crédito final fue de 713,5 millones. La diferencia es asombrosa… Y lo mismo en 2010: de 14,3 millones a 787,9 millones. Pero es que en los años anteriores, 2007 y 2008 ocurrió lo mismo, con la particularidad de que a medida que se reducía cada año el crédito inicial aumentaba la parte del Fondo de Contingencia, el cual durante cuatro años superó de largo los 600 millones. Según un informe de Paulina Correa, de la Universidad Rey Juan Carlos, entre 2005 y 2009 un 20% del Fondo de Contingencia se lo comió Defensa bajo esos conceptos.

Entre Defensa y las Fuerzas Armadas hay, además, un “desproporcionado número de órganos de contratación”, dijo el Tribunal de Cuentas. Cabe imaginar el despropósito

Al cabo de cuatro días de conocerse el informe del Tribunal, el consejo de ministros recortaba 20,68 millones de euros sobre esos créditos, equivalentes al 3,4% de esos 600 millones, catalogados como de no disponibilidad, que recaen sobre las misiones de paz. El Ministerio de Defensa no ha informado de si esa cantidad se corresponde con el ahorro que supone la retirada de tropas.

Respecto a las evaluaciones del Tribunal de Cuentas, se desconoce cuáles son otras “irregularidades” que señala, las del convenio entre Defensa y la empresa pública Navantia: “Irregularidades formales y materiales, tanto en su procedimiento de elaboración como en su régimen económico”. La Armada española es el principal cliente de Navantia. De entrada, este año Defensa no pagará nada de lo que debe a Navantia por los programas de modernización (una fragata, un submarino…, cosas así).

Pedro Morenés se preocupó de advertir a las empresas españolas que, tal como están las cosas, “no pueden depender exclusivamente de su cliente tradicional –el Ministerio- o de los programas multinacionales de los que España forma parte”. Es decir, búsquense la vida porque no podemos pagar. Las empresas del sector son unas 400, según datos de Infodefensa, y representan unos 20.000 empleos directos (es curioso, tantos como se van a perder en el rumoreado recorte “por tierra, mar y aire”).

A propósito de los morteros de 7,2 millones de euros, el contrato con Israel conllevó protestas ante el ministerio y ante los tribunales por parte de la firma Expal –que ha exportado sus propios artefactos a Italia, por ejemplo- al quedarse fuera de concurso. El producto israelí salía más económico.

Aunque lleva desde 1996 vinculado al Ministerio de Defensa, Pedro Morenés es un hombre de empresa. Sabe, pues, de lo que habla. Cuando asumió la cartera era el hombre en España de MBDA, fabricante de misiles, y había dejado Instalaza SA, la firma de Zaragoza que producía de bombas de racimo y de la que fue consejero hasta marzo del 2009. Esta munición (que es de mortero, precisamente) quedó prohibida en el convenio de Dublín de diciembre de 2008. En abril de 2011 fue encontrada en la ciudad libia de Misrata, durante el duro asedio de las tropas de Gadafi. Instalaza reclamó al Gobierno español 40 millones de euros en concepto de lucro cesante debido a la prohibición internacional. Tanto el gobierno del PSOE como el del PP, que se sepa, rechazaron la petición.

“Mientras determinados países incrementan sus presupuestos de Defensa de manera exponencial, nosotros los estamos disminuyendo de manera alarmante”, sostiene el ministro. No es tanto así… Ni lo primero ni lo segundo. Defensa es el quinto ministerio menos afectado por los recortes. Eso sí, todos sus funcionarios, y los miembros de las Fuerzas Armadas se quedarán este año sin la extra de Navidad.

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